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Las mejores imágenes de las investigaciones en la estación del 2023
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By NASA
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Preparations for Next Moonwalk Simulations Underway (and Underwater)
El avión de investigación supersónico silencioso X-59 de la NASA se encuentra en una rampa de Lockheed Martin Skunk Works en Palmdale, California, durante el atardecer. Esta aeronave única en su tipo es propulsada por un motor General Electric F414, una variante de los motores utilizados en los aviones F/A-18. El motor está montado sobre el fuselaje para reducir la cantidad de ondas de choque que llegan al suelo. El X-59 es la pieza central de la misión Quesst de la NASA, que busca demostrar el vuelo supersónico silencioso y permitir futuros viajes comerciales sobre tierra – más rápidos que la velocidad del sonido.Lockheed Martin Corporation/Garry Tice El avión de investigación supersónico silencioso X-59 de la NASA se encuentra en una rampa de Lockheed Martin Skunk Works en Palmdale, California, durante el atardecer. Esta aeronave única en su tipo es propulsada por un motor General Electric F414, una variante de los motores utilizados en los aviones F/A-18. El motor está montado sobre el fuselaje para reducir la cantidad de ondas de choque que llegan al suelo. El X-59 es la pieza central de la misión Quesst de la NASA, que busca demostrar el vuelo supersónico silencioso y permitir futuros viajes comerciales sobre tierra – más rápidos que la velocidad del sonido.Lockheed Martin Corporation/Garry Tice Read this story in English here.
El equipo detrás del X-59 de la NASA completó en marzo otra prueba crítica en tierra, garantizando que el silencioso avión supersónico será capaz de mantener una velocidad específica durante su funcionamiento. Esta prueba, conocida como mantenimiento automático de velocidad del motor, es el más reciente marcador de progreso a medida que el X-59 se acerca a su primer vuelo este año.
“El mantenimiento automático de la velocidad del motor es básicamente la versión de control de crucero de la aeronave,” explicó Paul Dees, jefe adjunto de propulsión de la NASA del X-59 en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la agencia en Edwards, California. “El piloto activa el control de velocidad a su velocidad actual y luego puede aumentarla o ajustarla gradualmente según sea necesario.”
El equipo del X-59 ya había realizado una prueba similar en el motor, pero sólo como un sistema aislado. La prueba de marzo verificó que la retención de velocidad funciona correctamente tras su integración en la aviónica de la aeronave.
“Necesitábamos verificar que el mantenimiento automático de velocidad funcionara no sólo dentro del propio motor, sino como parte de todo el sistema del avión,” explicó Dees. “Esta prueba confirmó que todos los componentes – software, enlaces mecánicos y leyes de control – funcionan juntos según lo previsto.”
El éxito de la prueba confirmó la habilidad de la aeronave para controlar la velocidad con precisión, lo cual será muy invaluable durante el vuelo. Esta capacidad aumentará la seguridad de los pilotos, permitiéndoles enfocarse en otros aspectos críticos de la operación de vuelo.
“El piloto va a estar muy ocupado durante el primer vuelo, asegurándose de que la aeronave sea estable y controlable,” dijo Dees. “Al tener la función del mantenimiento automático de velocidad, de reduce parte de esa carga de trabajo, lo que hace que el primer vuelo sea mucho más seguro.”
Inicialmente el equipo tenía planeado comprobar el mantenimiento automático de velocidad como parte de una próxima serie de pruebas en tierra donde alimentarían la aeronave con un sólido conjunto de datos para verificar su funcionalidad tanto en condiciones normales como de fallo, conocidas como pruebas de pájaro de aluminio (una estructura que se utiliza para probar los sistemas de una aeronave en un laboratorio, simulando un vuelo real). Sin embargo, el equipo se dio cuenta que había una oportunidad de probarlo antes.
“Fue un objetivo de oportunidad,” dijo Dees. “Nos dimos cuenta de que estábamos listos para probar el mantenimiento automático de velocidad del motor por separado mientras otros sistemas continuaban con la finalización de su software. Si podemos aprender algo antes, siempre es mejor.”
Con cada prueba exitosa, el equipo integrado de la NASA y Lockheed Martin acerca el X-59 al primer vuelo, y hacer historia en la aviación a través de su tecnología supersónica silenciosa.
Artículo Traducido por: Priscila Valdez
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Last Updated Mar 31, 2025 EditorDede DiniusContactNicolas Cholulanicolas.h.cholula@nasa.gov Related Terms
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En esta ilustración se muestra al telescopio NICER (a la izquierda) montado en la Estación Espacial Internacional y al telescopio LEXI (a la derecha) sujeto a la parte superior del módulo Blue Ghost de Firefly Aerospace.NASA/Firefly Aerospace La Estación Espacial Internacional sustenta una amplia gama de actividades científicas, desde la observación de nuestro universo hasta el logro de avances en investigaciones médicas, y es un campo de pruebas activo en la tecnología para futuras misiones de exploración en la Luna y más allá. La misión Blue Ghost 1 de Firefly Aerospace aterrizó en la Luna el 2 de marzo de 2025, dando inicio a las operaciones científicas y tecnológicas en su superficie, las cuales incluyen tres experimentos que fueron evaluados o habilitados con las investigaciones de la estación espacial. Estos proyectos están ayudando a los científicos a estudiar la meteorología espacial, la navegación, y el desempeño de las computadoras en el espacio, los cuales son conocimientos cruciales para futuras misiones a la Luna.
Uno de los experimentos, el Generador de imágenes de rayos X heliosférico para el entorno lunar (LEXI, por sus siglas en inglés), es un pequeño telescopio diseñado para estudiar el entorno magnético de la Tierra y su interacción con el viento solar. Al igual que el telescopio Explorador de la composición interior de las estrellas de neutrones (NICER, por sus siglas en inglés) que está montado fuera de la estación espacial, LEXI observa las fuentes de rayos X. LEXI y NICER observaron la misma estrella en rayos X para calibrar el instrumento de LEXI y analizar mejor los rayos X emitidos desde la atmósfera superior de la Tierra, que es el objetivo principal de LEXI. El estudio de LEXI sobre la interacción entre el viento solar y la magnetosfera protectora de la Tierra podría ayudar a los investigadores a desarrollar métodos para salvaguardar la futura infraestructura espacial y comprender cómo responde esta frontera a las condiciones meteorológicas en el espacio.
Otros investigadores enviaron a la Luna el Sistema informático tolerante a la radiación (RadPC, por sus siglas en inglés) para realizar pruebas sobre cómo las computadoras pueden recuperarse de fallas relacionadas con la radiación. Antes de que RadPC volara a bordo de Blue Ghost, los investigadores hicieron pruebas con una computadora tolerante a la radiación en la estación espacial y desarrollaron un algoritmo para detectar posibles desperfectos en el hardware y evitar fallas críticas. RadPC tiene como objetivo demostrar la resistencia de las computadoras en el entorno de radiación de la Luna. La computadora puede medir su propia salud en tiempo real, y RadPC puede identificar un punto defectuoso y repararlo en segundo plano, según sea necesario. Los conocimientos adquiridos con esta investigación podrían mejorar el hardware informático para futuras misiones en el espacio profundo.
Además, el Experimento del receptor lunar de GNSS (LuGRE, por sus siglas en inglés) situado en la superficie de la Luna ha recibido oficialmente una señal del Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS, por sus siglas en inglés) a la distancia más lejana de la Tierra. Estas son las mismas señales para la navegación que se utilizan en la Tierra en todo, desde teléfonos inteligentes hasta aviones. A bordo de la Estación Espacial Internacional, el Banco de Pruebas de Navegación y Comunicaciones (NAVCOM, por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo pruebas de un sistema de respaldo para el GNSS de la Tierra utilizando estaciones terrestres como un método alternativo para la navegación lunar cuando las señales del GNSS puedan tener limitaciones. Unir los sistemas existentes con soluciones emergentes específicas para la navegación lunar podría ayudar a dar forma al modo en que las naves espaciales navegan por la Luna en futuras misiones.
La Estación Espacial Internacional funciona como un importante banco de pruebas para las investigaciones que se llevan a cabo en misiones como Blue Ghost y continúa sentando las bases para las tecnologías del futuro.
Destiny Doran
Equipo de Comunicaciones de Investigaciones en la Estación Espacial Internacional
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By NASA
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Preparations for Next Moonwalk Simulations Underway (and Underwater)
El avión de investigación F-15D de la NASA está posicionado junto al X-59 durante las pruebas de compatibilidad electromagnética en la Planta 42 de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. en Palmdale, California. Los investigadores activaron el radar, el transpondedor de banda C y las radios del F-15D a diferentes distancias del X-59 para evaluar las posibles interferencias electromagnéticas con los sistemas críticos de vuelo de la aeronave, garantizando que el X-59 pueda operar de forma segura con otras aeronaves. Estas pruebas demostraron que la integración de la aeronave está madurando y superó un importante obstáculo que la acerca un paso más al primer vuelo.NASA/Carla Thomas Read this story in English here.
El silencioso avión supersónico de investigación X-59 de la NASA ha superado las pruebas electromagnéticas, confirmando que sus sistemas funcionarán juntos de forma segura y sin interferencias a través de diferentes escenarios.
“Alcanzar esta fase demuestra que la integración de la aeronave está avanzando,” dijo Yohan Lin, jefe de aviónica del X-59 de la NASA. “Es emocionante ver el progreso, sabiendo que hemos superado un gran obstáculo que nos acerca al primer vuelo del X-59.”
Las interferencias electromagnéticas ocurren cuando una fuente de campo eléctrico o magnético afecta a las operaciones de una aeronave, pudiendo afectar la seguridad. Estas interferencias, ya sean de una fuente externa o de los propios equipos de la aeronave, pueden alterar las señales electrónicas que controlan los sistemas críticos – similar a los efectos que produce la estática en un radio de un aparato emisor cercano, como un teléfono.
Las pruebas, realizadas en las instalaciones del contratista Lockheed Martin Skunk Works en Palmdale, California, garantizaron que los sistemas de a bordo del X-59 – como radios, equipos de navegación y sensores – no interfirieran entre sí ni causaran problemas inesperados. Durante estas pruebas, los ingenieros activaron cada sistema de la aeronave uno a la vez mientras monitoreaba los otros sistemas para detectar posibles interferencias.
El avión supersónico silencioso de investigación X-59 de la NASA ha superado con éxito las pruebas de interferencia electromagnética (EMI, por su acrónimo ingles) en Lockheed Martin Skunk Works, en Palmdale (California). Durante las pruebas EMI, el equipo examinó cada uno de los sistemas electrónicos internos del X-59, asegurándose de que funcionaban entre sí sin interferencias. El X-59 está diseñado para volar más rápido que la velocidad del sonido, reduciendo el estruendo fuerte a un estampido sónico más silencioso.NASA/Carla Thomas “Estas pruebas nos ayudaron a determinar si los sistemas del X-59 interfieren entre sí,” explicó Lin. “En esencia, activamos un sistema y monitorizamos el otro para detectar ruidos, fallos o errores.”
El X-59 generará un estampido más silencioso en lugar de un estruendo fuerte mientras vuela más rápido que la velocidad del sonido. La aeronave es la pieza central de la misión Quesst de la NASA, que proporcionará a los reguladores información que podría ayudar a levantar las prohibiciones actuales de los vuelos supersónicos comerciales sobre tierra. Actualmente, la aeronave está siendo sometida a pruebas en tierra para garantizar su seguridad y rendimiento. Recientemente se han completado con éxito una serie de pruebas de motor. Las pruebas de interferencias electromagnéticas para examinar los sistemas electrónicos internos del X-59 siguieron.
En otras pruebas de interferencias electromagnéticas, el equipo examinó el funcionamiento del tren de aterrizaje del X-59, asegurándose de que este componente crítico puede extenderse y retraerse sin afectar a otros sistemas. También probaron que el cierre de interruptor de combustible funcionara correctamente sin interferencias.
Durante estas pruebas también se evaluó la compatibilidad electromagnética, para garantizar que los sistemas del X-59 funcionen correctamente cuando eventualmente vuele cerca de aviones de investigación de la NASA.
El piloto de pruebas de la NASA Jim Less se prepara para salir de la cabina del silencioso avión supersónico X-59 entre las pruebas de interferencia electromagnética (EMI). Las pruebas EMI garantizan el correcto funcionamiento de los sistemas del avión en diversas condiciones de radiación electromagnética. El X-59 es la pieza central de la misión Quesst de la NASA, diseñada para demostrar la tecnología supersónica.NASA/Carla Thomas Los investigadores colocaron el X-59 en el suelo frente al F-15D de la NASA, a una distancia de 47 pies y luego a 500 pies. La proximidad de las dos aeronaves reproducía las condiciones necesarias para que el F-15D utilice una sonda especial para recopilar mediciones sobre las ondas de choque que producirá el X-59.
“Queremos confirmar que hay compatibilidad entre los dos aviones, incluso a corta distancia,” dijo Lin.
Para las pruebas de compatibilidad electromagnética, el equipo encendió el motor del X-59 al mismo tiempo que encendía el radar del F-15D, el transpondedor de radar de banda C y los radios. Los datos del X-59 se transmitieron al Centro de Operaciones Móviles de la NASA, donde el personal de la sala de control y los ingenieros observaron si se producían anomalías.
“Lo primero que hay que hacer es descubrir cualquier posible interferencia electromagnética o problema de compatibilidad electromagnética en tierra,” explica Lin. “Esto reduce el riesgo y nos asegura que no nos enteremos de los problemas en el aire.”
Ahora que han concluido las pruebas electromagnéticas, el X-59 está listo para pasar a las pruebas de pájaro de hierro virtual (una estructura que se utiliza para probar los sistemas de una aeronave en un laboratorio, simulando un vuelo real), en las que se introducirán datos en el avión bajo condiciones normales y de fallo, y después a las pruebas de rodaje antes del vuelo.
Artículo Traducido por: Priscila Valdez
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Last Updated Mar 12, 2025 EditorDede DiniusContactNicolas Cholulanicolas.h.cholula@nasa.govLocationArmstrong Flight Research Center Related Terms
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By NASA
En este fotograma de vídeo, Jason Dworkin sostiene un vial que contiene parte de la muestra del asteroide Bennu que la misión OSIRIS-REx (Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos y Seguridad – Explorador de Regolito) de la NASA trajo a la Tierra en 2023. Dworkin es el científico del proyecto de la misión en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland.Credit: NASA/James Tralie Read this release in English here.
Los estudios de las rocas y el polvo del asteroide Bennu que fueron traídos a la Tierra por la nave espacial de la misión Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos y Seguridad – Explorador de Regolito (OSIRIS-REx, por sus siglas en inglés) de la NASA han revelado moléculas que, en nuestro planeta, son clave para la vida, así como un historial de la existencia de agua salada que podría haber servido como “caldo” para que estos compuestos interactuaran y se combinaran.
Los hallazgos no muestran evidencia de vida, pero sí sugieren que las condiciones necesarias para el surgimiento de la vida estaban muy extendidas en todo el sistema solar primitivo, lo que aumentaría las probabilidades de que la vida pudiera haberse formado en otros planetas y lunas.
“La misión OSIRIS-REx de la NASA ya está reescribiendo los libros de texto sobre lo que entendemos acerca de los comienzos de nuestro sistema solar”, dijo Nicky Fox, administradora asociada en la Dirección de Misiones Científicas en la sede de la NASA en Washington. “Los asteroides proporcionan una cápsula del tiempo sobre la historia de nuestro planeta natal, y las muestras de Bennu son fundamentales para nuestra comprensión de qué ingredientes en nuestro sistema solar existían antes de que comenzara la vida en la Tierra”.
En artículos sobre esta investigación científica publicados el miércoles en las revistas Nature y Nature Astronomy, científicos de la NASA y otras instituciones compartieron los resultados de los primeros análisis en profundidad de los minerales y moléculas hallados en las muestras de Bennu, las cuales fueron transportadas a la Tierra por la nave espacial OSIRIS-REx en 2023.
Como se detalla en el artículo de Nature Astronomy, entre las detecciones más significativas se encontraron aminoácidos (14 de los 20 que la vida en la Tierra utiliza para producir proteínas) y las cinco nucleobases (bases nitrogenadas) que la vida en la Tierra utiliza para almacenar y transmitir instrucciones genéticas en moléculas biológicas terrestres más complejas como el ADN y el ARN, incluyendo la forma de organizar los aminoácidos para formar proteínas.
Los científicos también describieron abundancias excepcionalmente altas de amoníaco en las muestras de Bennu. El amoníaco es importante para la biología porque, en las condiciones adecuadas, puede reaccionar con el formaldehído, el cual también fue detectado en las muestras, para formar moléculas complejas como los aminoácidos. Cuando los aminoácidos se unen en cadenas largas, forman proteínas, las cuales impulsan casi todas las funciones biológicas.
Estos componentes básicos para la vida detectados en las muestras de Bennu han sido hallados antes en rocas extraterrestres. Sin embargo, identificarlos en una muestra impoluta obtenida en el espacio respalda la idea de que los objetos que se formaron lejos del Sol podrían haber sido una fuente importante de los ingredientes precursores básicos para la vida en todo el sistema solar.
“Las pistas que estamos buscando son muy minúsculas y se destruyen o alteran con mucha facilidad al exponerse al ambiente de la Tierra”, dijo Danny Glavin, científico principal de muestras en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y coautor principal del artículo publicado en Nature Astronomy. “Es por eso que algunos de estos nuevos descubrimientos no serían posibles sin una misión de retorno que trajera las muestras, sin medidas meticulosas de control de la contaminación y sin una cuidadosa curaduría y almacenamiento de este precioso material proveniente de Bennu”.
Mientras que el equipo de Glavin analizó las muestras de Bennu en busca de indicios de compuestos relacionados con la vida, sus colegas, dirigidos por Tim McCoy, quien es curador de meteoritos en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian en Washington, y Sara Russell, mineralogista cósmica en el Museo de Historia Natural de Londres, buscaron pistas sobre el entorno en el que se habrían formado estas moléculas. En un informe publicado en la revista Nature, los científicos describen, además, la evidencia que hallaron de un antiguo entorno propicio para poner en marcha la química de la vida.
Desde calcita hasta halita y silvita, los científicos identificaron en la muestra de Bennu rastros de 11 minerales que se forman a medida que el agua que contiene las sales disueltas en ella se va evaporando a lo largo de extensos períodos de tiempo, dejando atrás las sales en forma de cristales sólidos.
Se han detectado o ha habido indicaciones de la existencia de salmueras similares en todo el sistema solar, incluso en el planeta enano Ceres y la luna Encélado de Saturno.
Aunque los científicos han detectado previamente varias evaporitas en meteoritos que caen a la superficie de la Tierra, nunca han visto un conjunto completo de sales sedimentadas que conservara un proceso de evaporación que podría haber durado miles de años o más. Algunos minerales presentes en Bennu, como la trona, fueron descubiertos por primera vez en muestras extraterrestres.
“Estos artículos científicos realmente se complementan para tratar de explicar cómo los ingredientes de la vida se unieron para hacer lo que vemos en este asteroide alterado acuosamente”, dijo McCoy.
A pesar de todas las respuestas que ha proporcionado la muestra de Bennu, quedan varias preguntas. Muchos aminoácidos se pueden producir en dos versiones de imagen especular, como un par de manos izquierda y derecha. La vida en la Tierra produce casi exclusivamente la variedad levógira (que va hacia la izquierda, o en sentido antihorario), pero las muestras de Bennu contienen una mezcla igual de ambas. Esto significa que, en la Tierra primitiva, los aminoácidos también podrían haber comenzado en una mezcla de iguales proporciones. La razón por la que la vida “giró hacia la izquierda” en lugar de hacia la derecha sigue siendo un misterio.
“OSIRIS-REx ha sido una misión muy exitosa”, dijo Jason Dworkin, científico que trabaja en el proyecto OSIRIS-REx desde el centro Goddard de NASA y es coautor principal del artículo de Nature Astronomy. “Los datos de OSIRIS-REx añaden grandes pinceladas a una imagen de un sistema solar rebosante de potencial para la vida. ¿Por qué nosotros, hasta ahora, solo vemos vida en la Tierra y no en otros lugares? Esa es la pregunta verdaderamente cautivante”.
El centro Goddard de la NASA proporcionó la gestión general de la misión, la ingeniería de sistemas y la garantía y seguridad de la misión OSIRIS-REx. Dante Lauretta, de la Universidad de Arizona en Tucson, es el investigador principal. Esa universidad dirige el equipo científico y la planificación y el procesamiento de datos de las observaciones científicas de la misión. Lockheed Martin Space en Littleton, Colorado, construyó la nave espacial y proporcionó las operaciones de vuelo. El centro Goddard y KinetX Aerospace fueron responsables de la navegación de la nave espacial OSIRIS-REx. La curaduría de OSIRIS-REx es llevada a cabo en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. Las asociaciones internacionales para esta misión incluyen el instrumento de altímetro láser de OSIRIS-REx proveniente de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) y la colaboración científica para las muestras del asteroide con la misión Hayabusa2 de la JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial). OSIRIS-REx es la tercera misión del Programa Nuevas Fronteras de la NASA, el cual es gestionado por el Centro de Vuelo Espacial Marshall de la agencia en Huntsville, Alabama, para la Dirección de Misiones Científicas de la agencia en Washington.
Para obtener más información sobre la misión OSIRIS-REx, visita el sitio web (en inglés):
https://www.nasa.gov/osiris-rex
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María José Viñas /Karen Fox / Molly Wasser
Headquarters, Washington
240-458-0248
maria-jose.vinasgarcia@nasa.gov / karen.c.fox@nasa.gov / molly.l.wasser@nasa.gov
Rani Gran
Centro de Vuelo Espacial Goddard, Greenbelt, Maryland
301-286-2483
rani.c.gran@nasa.gov
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Last Updated Jan 29, 2025 EditorJessica TaveauLocationNASA Headquarters Related Terms
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By NASA
Este mapa de la Tierra en 2024 muestra las anomalías de la temperatura global de la superficie, es decir, cuánto más caliente o más fría estuvo cada región del planeta en comparación con el promedio de 1951 a 1980. Las temperaturas normales se muestran en blanco, las superiores a las normales en rojo y naranja, y las inferiores a las normales en azul. Una versión animada de este mapa muestra la evolución de las anomalías de la temperatura global a lo largo del tiempo, desde 1880. Descarga esta visualización del Estudio de Visualización Científica del Centro Goddard de la NASA: https://svs.gsfc.nasa.gov/5450.Crédito: Estudio de Visualización Científica de la NASA Read this release in English here.
En el año 2024, la temperatura promedio de la superficie de la Tierra fue la más cálida que se haya registrado, según un análisis liderado por científicos de la NASA.
“Una vez más, se ha batido el récord de temperatura: 2024 fue el año más cálido desde que se empezaron a llevar registros en 1880”, dijo el administrador de la NASA, Bill Nelson. “Entre las temperaturas récord y los incendios forestales que amenazan actualmente nuestros centros y personal en California, nunca ha sido más importante entender nuestro planeta cambiante”.
Las temperaturas globales del 2024 estuvieron 2,30 grados Fahrenheit (1,28 grados Celsius) por encima del promedio para el período de referencia de la NASA (de 1951 a 1980), superando el récord establecido en 2023. El nuevo máximo histórico llega después de 15 meses consecutivos (junio de 2023 a agosto de 2024) de récords de temperaturas mensuales, una racha de calor sin precedentes.
Científicos de la NASA también estiman que en el 2024 la Tierra estuvo alrededor de 2,65 grados Fahrenheit (1,47 grados Celsius) más cálida que el promedio de mediados del siglo XIX (1850-1900). Durante más de la mitad del 2024, las temperaturas promedio superaron en 1,5 grados Celsius el nivel de referencia, y el promedio anual, con incertidumbres matemáticas, podría haber superado el nivel por primera vez.
“El Acuerdo de París sobre el cambio climático establece esfuerzos para mantenerse por debajo del nivel de 1,5 grados a largo plazo. Para poner eso en perspectiva, las temperaturas durante los períodos cálidos en la Tierra hace tres millones de años —cuando el nivel del mar era decenas de metros más alto que hoy— eran solo unos 3 grados Celsius más cálidos que los niveles preindustriales”, dijo Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Investigaciones Espaciales (GISS, por sus siglas en inglés) de la NASA en Nueva York. “Estamos a medio camino de alcanzar niveles de calor del Plioceno en apenas 150 años”.
Los científicos han concluido que la tendencia al calentamiento de las últimas décadas está siendo impulsada por el dióxido de carbono, el metano y otros gases de efecto invernadero que atrapan el calor. Según un análisis internacional reciente, en 2022 y 2023 la Tierra registró un aumento récord de las emisiones de dióxido de carbono procedentes de combustibles fósiles. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha aumentado desde los niveles preindustriales en el siglo XVIII de aproximadamente 278 partes por millón a alrededor de 420 partes por millón en la actualidad.
La NASA y otras agencias federales recopilan regularmente datos sobre las concentraciones y emisiones de gases de efecto invernadero. Estos datos están disponibles en el Centro de Gases de Efecto Invernadero de Estados Unidos, una iniciativa de múltiples instituciones que consolida la información procedente de observaciones y modelos, con el fin de ofrecer a los responsables de la toma de decisiones un único punto de acceso a datos y análisis.
Tendencias de calor excepcional
Las temperaturas de cada año pueden verse influidas por fluctuaciones climáticas naturales como El Niño y La Niña, que alternativamente calientan y enfrían el océano Pacífico tropical. El fuerte fenómeno de El Niño que comenzó en el otoño boreal de 2023 contribuyó a que las temperaturas mundiales superaran los récords anteriores.
La ola de calor que comenzó en 2023 siguió superando las expectativas en 2024, según Schmidt, a pesar de que El Niño remitió. Los investigadores están trabajando en la identificación de los factores que contribuyen a este fenómeno, incluidos los posibles efectos climáticos de la erupción volcánica de Tonga de enero de 2022 y de las reducciones de la contaminación, que pueden cambiar la cubierta de nubes y la forma en que la energía solar se refleja hacia el espacio.
“No en todos los años se van a batir récords, pero la tendencia a largo plazo es clara”, dijo Schmidt. “Ya estamos viendo el impacto en las precipitaciones extremas, las olas de calor y el aumento del riesgo de inundaciones, que van a seguir empeorando mientras continúen las emisiones”.
Cambios a nivel local
La NASA elabora su registro de temperaturas a partir de los datos de temperatura del aire en superficie recolectados por decenas de miles de estaciones meteorológicas, así como de los datos de temperatura de la superficie del mar adquiridos por instrumentos en barcos y boyas. Para el análisis de estos datos, se emplean métodos que toman en consideración el espaciamiento variado de las estaciones de temperatura a nivel global y los efectos del calentamiento urbano que podrían sesgar los cálculos.
Una nueva evaluación publicada a principios de este año por científicos de la Escuela de Minas de Colorado, la Fundación Nacional para las Ciencias, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y la NASA provee aún más confianza en los datos de temperatura global y regional de la agencia.
“Cuando se producen cambios en el clima, primero se ven en la media mundial, luego se ven a nivel continental y después a nivel regional. Ahora lo estamos viendo a nivel local”, dijo Schmidt. “Los cambios que se están produciendo en las experiencias meteorológicas cotidianas de la gente se han hecho muy evidentes”.
Los análisis independientes de la NOAA, Berkeley Earth, el Centro Hadley (parte de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, Met Office) y el Servicio de Cambio Climático de Copernicus en Europa también han concluido que las temperaturas de la superficie global para 2024 fueron las más altas desde que comenzaron los registros modernos. Estos científicos utilizan gran parte de los mismos datos de temperatura en sus análisis, pero emplean metodologías y modelos diferentes. Todos muestran la misma tendencia al calentamiento.
El conjunto completo de datos de la NASA sobre las temperaturas de la superficie global, así como los detalles (en inglés) de cómo los científicos de la NASA llevaron a cabo el análisis, están a disposición del público en GISS, un laboratorio de la NASA gestionado por el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la agencia en Greenbelt, Maryland.
Para más información (en inglés) sobre los programas de ciencias de la Tierra de la NASA, visita:
https://www.nasa.gov/earth
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